El desafío
Puerto Iguazú es un destino asociado casi exclusivamente a las Cataratas y a la excursión tradicional de un día. Nativa Experience necesitaba posicionarse fuera de esa categoría, comunicando algo fundamentalmente distinto: experiencias personalizadas para parejas, curadas por alguien con conocimiento profundo del territorio, no un paquete turístico estandarizado. El propio contenido de marca lo plantea de forma directa: "no vendemos excursiones". El segundo desafío era de confianza: el visitante debe completar un formulario con fechas de viaje y preferencias personales, y en algunos casos detalles íntimos como celebraciones especiales, sin haber tenido ningún contacto previo con la marca. Ese nivel de apertura requiere un entorno que transmita cercanía y profesionalismo al mismo tiempo, algo poco frecuente en sitios de turismo genéricos.






