El desafío
Sapienta Education enfrenta un desafío particular de las plataformas gratuitas: lo gratuito, sin el respaldo de una marca reconocida, tiende a generar desconfianza en lugar de atractivo inmediato. A esto se suma que el acceso real a los cursos no ocurre dentro del propio sitio, sino a través de una cadena de plataformas externas —registro, confirmación por correo, Telegram, WhatsApp, Discord y finalmente Google Classroom— con múltiples puntos donde un usuario puede perderse o abandonar el proceso. El sitio necesitaba resolver dos problemas al mismo tiempo: convencer a un visitante hispanohablante, sin trayectoria previa con la marca, de que la propuesta es real y de calidad; y sostener su atención durante un proceso de acceso más largo y fragmentado que el de una plataforma educativa convencional.





