El desafío
Una academia de tenis privada y de alto rendimiento no compite por volumen de visitantes, sino por calidad de los mismos: el objetivo no es atraer a cualquier persona interesada en tenis, sino calificar y dirigir específicamente a atletas serios y jugadores de competición dispuestos a invertir en un programa de excelencia. Un diseño genérico de academia deportiva —con el tono visual habitual del rubro— hubiera diluido ese posicionamiento y atraído a un público que no corresponde al perfil buscado. El desafío de diseño, entonces, no era solo estético sino de filtrado: cada elemento del sitio debía comunicar exclusividad y exigencia desde el primer segundo, de forma tal que un visitante casual se autoexcluya, mientras que un atleta serio reconozca de inmediato que está frente al nivel que busca.





